viernes, 16 de octubre de 2020

[nada]

café oscuro

tus ojos, un secreto

y no veías 

que me sangraban las heridas

que me ahogaba en tu rabia,

yo no estaba enojada

había nacido demasiado callada 

-eso dijo mi mamá-, 

pero con vos 

todo era rojo

como la sangre

como el fuego

como la rabia 

cuando me mordías, 

y me duelen todos los costados 

todos los lugares que nadie jamás había tocado

que tocaste como si fuera algo sagrado 

algo tuyo 

no mío, 

por qué estabas enojado todo el tiempo

eras rojo

yo azul 

cuando me tocabas

con el filo de tus dedos

(y a eso llamabas amor).

lunes, 8 de junio de 2020


¿Sabés qué? Ya no corro, aunque se me vaya el colectivo, el tren tarde otros treinta minutos en venir, o la vida se pase sin mí, no, yo no corro. Porque vivo llegando tarde. A la fiesta sorpresa de cumpleaños que me hicieron a los quince, a la plaza donde me besaron por primera vez, a tu vida; vivo llegando tarde a los eventos importantes de mi vida. 
Pero te juro que lo intente. Érase una vez que corrí para no llegar tarde, pero el colectivo y el tren me cerraron la puerta en la nariz, y la vida decidió no esperar por mí. Corría hasta que no podía sentir las piernas y me tropezaba, las rodillas me sangraban y todo me dolía. Y lo intente tan duro que al final terminaba temblando en una esquina mientras veía el colectivo, el tren y la vida dejarme atrás una vez más. 
Así que ya no corro más porque siempre llego tarde y estoy cansada de acurrucarme en la oscuridad esperando que, algún día, me cambie la suerte y deje de llegar tarde. Porque siempre llego tarde y alguien ocupa mi lugar. 

sábado, 7 de septiembre de 2019

05:30.a.m.
Estoy acostumbrándome a estar sola, a leer por la noche y durante el día tomar el té en el balcón, a esperar recostada en el sofá mientras veo la agujas del reloj correr y a llorar entre las dos y las tres porque es cuando sé que no vas a volver.

06:25.a.m.
El té se enfría y la lluvia golpea el cristal, la ciudad comienza a despertar y yo recién me estoy por recostar. Sé que ya no volverás y estoy dejando de temerle a la soledad. 

viernes, 26 de julio de 2019

(Mientras te veo perderte entre la gente y se me escapa el subte me doy cuenta que estamos hechos para durar lo mismo que dura una historia de instagram. Creo que podría quererte y que seríamos una obra de arte jamás pintada, pero necesito más que chistes vacíos, paseos por el lago y un atardecer al que sacarle fotos. Te vas con los ojos pegados en tu celular y desearía que te voltearas a mirarme una última vez, pero no lo haces, se me encoge el corazón y me culpo a mí misma por pensar que serías diferente. Es gracioso. Pero siempre termino equivocada y recogiendo los pedazos de una historia de amor que no va para ningún lado. 
El celular suena y ahí nos veo. Recostada sobre tu hombro, con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios. Vos mirando para abajo, con estrellas en tus ojos y los hoyuelos suavemente marcados. Seríamos algo hermoso si no estuvieras tan preocupado por los ángulos, los marcos y los filtros, porque, cariño, yo creo que nos vemos bien sin filtros y con esas pequeñas imperfecciones que borraste con un par de aplicaciones.
Esa no soy yo. Así que acá vengo a pedirte que me des algo real, tus miedos o tus sueños, cualquier cosa; porque si esto es sólo para divertirnos un rato te pido que no le lleves a dar un paseo, no me digas palabras bonitas, no me regales libros, no me dediques canciones; porque si esto es solo para las historias de instagram no lo quiero.)

lunes, 3 de junio de 2019

Despierto confundida
esperando verte a mi lado
cuando no te encuentro
me acuerdo que te fuiste
que ya no estás
y la nota sigue pegada en la heladera
como un triste recordatorio de que prometiste volver
pero los segundos
los minutos
las horas 
pasan 
el adhesivo se va desgastando 
como nosotros,
cuando la nota cae al suelo
la realidad me golpea 
y tendida en el suelo 
me rindo con nosotros. 

viernes, 8 de marzo de 2019


a veces las palabras se me escapan y me quedo otra vez colgando en la nada, en los ojos del reflejo en el espejo y no escribo nada, no digo nada, otra vez me vuelvo nada y duele en cada rincón. pero no hoy, hoy tengo las palabras justas y necesarias, hoy me senté y salieron disparadas como una metralleta. es la primera vez que siento que puedo poner en palabras lo que tiempo atrás paso, los errores que cometí, las promesas que rompiste, los poemas que no escribí y a vos.
podría ser otra persona y olvidarme de vos, pero siempre te asomas cuando el sol desaparece y la noche empieza a hacer sombras en la esquina donde me dejaste y todavía no aprendí a dejarte ir, no del todo. no te preocupes, que ya estoy mejor, que ya no te escribo y cambie mi número de teléfono, que me busque otros sueños y me encontré en medio del desastre que dejaste en aquella esquina oscura. porque podría ser otra persona, sí, pero ya no estoy segura de si era yo la que dejaste a pedazos en la esquina con la pobre excusa de que eras vos el problema y yo no era la solución.
me pedí perdón mil veces, pero no estoy segura de haberme perdonado y es ahí, cuando estoy sola y confundida, que te pienso a vos y sé que no es culpa mía, que no fui la que hizo todo mal, pero nunca fue fácil culparte a vos que tenías tus modos de dar vuelta las cosas y hacer que todo fuera culpa mía. me pedí perdón y me perdone lo suficiente para no dejar que tu recuerdo me duela más. porque fuiste vos el que hizo todo mal, el que me quiso de a ratos y, a veces, con malos tratos, fuiste vos y tus juegos mentales, vos y todas esas promesas (de fantasía barata) que rompiste en una puta esquina vacía haciéndome sentir que no lo valía. así que me perdone lo suficiente para darme cuenta de que sí, eras el problema y yo no tenía que ser la solución, que no era mi deber arreglarte. me perdone lo suficiente para darme cuenta de que no tenía que seguir perdonándote.
que estoy mejor, ya te lo dije, porque aprendí a quererme mejor y te dejé de querer a vos.
así que todas estas palabras son para vos, aunque no vayas a leerlas ni las quieras, aunque te sean indiferentes y me pienses loca una vez más; son tuyas para que hagas con ellas lo que quieras.

sábado, 2 de marzo de 2019


me voy
porque me lo pedís
con los dientes apretados
y las venas abiertas.
me voy
porque estoy echándole sal a las heridas
jurando que no quería
excusándome con palabras bonitas.