a veces las palabras se me escapan y me quedo otra vez
colgando en la nada, en los ojos del reflejo en el espejo y no escribo nada, no
digo nada, otra vez me vuelvo nada y duele en cada rincón. pero no hoy, hoy
tengo las palabras justas y necesarias, hoy me senté y salieron disparadas como
una metralleta. es la primera vez que siento que puedo poner en palabras lo que
tiempo atrás paso, los errores que cometí, las promesas que rompiste, los
poemas que no escribí y a vos.
podría ser otra persona y olvidarme de vos, pero siempre
te asomas cuando el sol desaparece y la noche empieza a hacer sombras en la esquina
donde me dejaste y todavía no aprendí a dejarte ir, no del todo. no te preocupes,
que ya estoy mejor, que ya no te escribo y cambie mi número de teléfono, que me
busque otros sueños y me encontré en medio del desastre que dejaste en aquella
esquina oscura. porque podría ser otra persona, sí, pero ya no estoy segura de
si era yo la que dejaste a pedazos en la esquina con la pobre excusa de que eras
vos el problema y yo no era la solución.
me pedí perdón mil veces, pero no estoy segura de haberme
perdonado y es ahí, cuando estoy sola y confundida, que te pienso a vos y sé
que no es culpa mía, que no fui la que hizo todo mal, pero nunca fue fácil
culparte a vos que tenías tus modos de dar vuelta las cosas y hacer que todo
fuera culpa mía. me pedí perdón y me perdone lo suficiente para no dejar que tu
recuerdo me duela más. porque fuiste vos el que hizo todo mal, el que me quiso
de a ratos y, a veces, con malos tratos, fuiste vos y tus juegos mentales, vos y
todas esas promesas (de fantasía barata) que rompiste en una puta esquina vacía
haciéndome sentir que no lo valía. así que me perdone lo suficiente para darme
cuenta de que sí, eras el problema y yo no tenía que ser la solución, que no
era mi deber arreglarte. me perdone lo suficiente para darme cuenta de que no
tenía que seguir perdonándote.
que estoy mejor, ya te lo dije, porque aprendí a quererme
mejor y te dejé de querer a vos.
así que todas estas palabras son para vos, aunque no
vayas a leerlas ni las quieras, aunque te sean indiferentes y me pienses loca
una vez más; son tuyas para que hagas con ellas lo que quieras.