05:30.a.m.
Estoy acostumbrándome a estar sola, a leer por la noche y durante el día tomar el té en el balcón, a esperar recostada en el sofá mientras veo la agujas del reloj correr y a llorar entre las dos y las tres porque es cuando sé que no vas a volver.
06:25.a.m.
El té se enfría y la lluvia golpea el cristal, la ciudad comienza a despertar y yo recién me estoy por recostar. Sé que ya no volverás y estoy dejando de temerle a la soledad.
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