[nada]
café oscuro
tus ojos, un secreto
y no veías
que me sangraban las heridas
que me ahogaba en tu rabia,
yo no estaba enojada
había nacido demasiado callada
-eso dijo mi mamá-,
pero con vos
todo era rojo
como la sangre
como el fuego
como la rabia
cuando me mordías,
y me duelen todos los costados
todos los lugares que nadie jamás había tocado
que tocaste como si fuera algo sagrado
algo tuyo
no mío,
por qué estabas enojado todo el tiempo
eras rojo
yo azul
cuando me tocabas
con el filo de tus dedos
(y a eso llamabas amor).
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